domingo

Verano en el ...


Llevamos ya unos años de tendencia “tez clara”, y de editoriales y editoriales que en vez de bases de maquillaje utilizan leche de burra. Mirándolo desde el lado bueno se ha conseguido desbancar ese arquetipo de belleza “vecina de Mary”, aquella señora morena/morada de sol, locura que pasa factura inevitablemente.


Pero, ¿qué sucede cuando nos empeñamos en tener un tono que no es natural en nosotros? Pues que aparece el gris, el verde, el amarillento y toda esa serie de tonalidades que dejan ese aspecto enfermizo, antipático, lunático y nada favorecedor que realmente nadie quiere tener. ¿Alguien se imagina a Gisele Bundchen pálida al natural?


Tener buen aspecto es tan sencillo como aplicar una base beige natural satinada o aterciopelada y unos polvos bronceadores suaves dorados y sin glitter. En la foto está realzado con el rosa palo de ojos y labios y, para dar un poco de fuerza y no parecer un pastelito del horno San Buenaventura, ojos enmarcados con negro (marrón oscuro o gris). De cosecha propia diría que un leve reflejo rosado y/o anaranjado en mejillas da un aspecto joven/dinámico que nunca está de más.